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Aprendiendo matemáticas a través del método Singapur

Hace 6 años que en el Huelén instauramos la enseñanza de las matemáticas mediante el método Singapur, técnica que utiliza materiales concretos y que se enfoca en la resolución de problemas gracias al desarrollo del pensamiento crítico.

Con esta metodología se pretende adquirir habilidades y hábitos de razonamiento lógico, lograr la visualización espacial, analizar y pensar de manera abstracta, entre otros.

El método Singapur se sustenta en distintas teorías importantes: La principal es el COPISI, cuyo objetivo es que las alumnas trabajen en lo concreto (CO), luego en lo pictórico (PI) –que son las representaciones- y finalmente, en lo simbólico (SI). Su currículum es en espiral, es decir, se tiene la oportunidad de volver siempre a un mismo contenido para reforzarlo. En este sentido, hay una articulación permanente a lo largo de los cursos, lo que se logra a través de la introducción y aplicación de los contenidos, además del aumento de la dificultad a medida que se avanza en la materia. El tercer punto relevante es la resolución de problemas, que se refiere a la capacidad de enfrentarse y resolver problemas a través del pensamiento crítico y de la aplicación de distintos modelos de resolución.

Ahora bien, toda la enseñanza y aprendizaje de las matemáticas está basada en el para qué y en el por qué, y no tanto en el cómo. La forma en que se puede llegar al resultado es muy variada y hay flexibilidad en el razonamiento de los niños, por lo que existen muchas maneras de resolver una determinada operación o problema. Hasta hace poco tiempo estábamos muy preocupados de llevar a los alumnos al conocimiento de los algoritmos y lo numérico, pero se ha demostrado que al saltarse el aprendizaje de lo concreto y lo pictórico, lo simbólico termina siendo una manipulación mecánica sin ninguna comprensión. Es por esto que siempre se busca darle un sentido a las matemáticas y no aprender una mecánica de repetición. Hay hasta 10 maneras de resolver una adición y hasta hace poco tiempo en los colegios se enseñaba solo una, pero el método Singapur busca que cada alumno trabaje con el algoritmo que le haga más sentido y que entienda mejor. Esto nos impulsa a formar niñitas desafiantes, que hacen preguntas, quieren el por qué y el para qué.

Es por todo lo anterior que la preparación del profesor y la planificación de sus clases se hace realmente importante. Por ejemplo, acá en el Huelén las clases se hacen al estilo japonés, lo que significa que existen tres instancias: planificar en equipo, aplicar en clases lo planificado y, finalmente, analizar y registrar los resultados de lo aplicado. Ésta última fase es muy importante, porque ese registro se usa para futuras clases y así, cada vez se comienza de una mejor posición y se pueden mejorar las clases a partir de su planificación. Esto es un sinfín, un círculo virtuoso, por lo que siempre vamos mejorando. A pesar de que las profesaras ya están capacitadas, siempre podemos superarnos gracias al estilo japonés que antes mencionamos. Esto no es estático, siempre hay que ir puliendo y adaptando la filosofía a nuestro país.

Por su parte, el uso de materiales durante la clase se hace muy importante, sobre todo en la Enseñanza Básica, porque las niñitas están en una fase de aprendizaje concreto, por lo que, si explora y manipula objetos, logra una mayor comprensión que si solo escucha y copia. Como consecuencia, se hace muy importante que el profesor sepa usar el material y tenga claro cuáles son sus limitaciones y beneficios, porque un material mal utilizado puede llevar a confusiones en las alumnas.

Lengua materna y Ministerio de Educación

El método Singapur está alineado con las bases curriculares que propone el Ministerio de Educación hasta 6° Básico, que son la argumentación, validación y conjetura. Para esto, se hace necesario que la enseñanza de la metodología se realice en la lengua materna de las alumnas. La profesora debe dirigir el proceso de aprendizaje, guiar a las alumnas a desarrollar las habilidades de argumentar, validar y plantear soluciones,  por lo que el idioma no puede ser una barrera.